por: Fernando López Malpica, MD
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Dos factores ambientales han emergido como importantes en el desarrollo, la persistencia y, posiblemente, la severidad de la inflamación crónica respiratoria…
Antes de su primer año de edad María comenzó a desarrollar molestias en la piel, picor, enrojecimiento e inflamación en la cara y el pecho, extendiéndose a las áreas flexoras de los brazos y piernas. Debido a intolerancia a los alimentos, su pediatra se vio en la necesidad de cambiar su leche y su dieta varias veces. Durante la infancia sus padres notaron que estornudaba irregularmente, y luego persistentemente, cuando jugaba con su mascota, al exponerse al polvo casero y al humo de cigarrillo. Sus padres, ambos con historial de alergias, pensaron que esos síntomas desaparecerían con el tiempo pues eran situaciones cotidianas o usuales en la familia. Este pensamiento positivo distaba mucho de la realidad, pronto sus molestias se tornan contínuas, los estornudos, la congestión y las regulares “sinusitis” dominan su vida y a la edad de 8 años es diagnosticada con asma. Hoy, y con sus 28 años, recuerda las largas noches en las salas de emergencias, ausencias a la escuela y recientemente al trabajo por complicaciones de bronquitis y sinusitis, varias pulmonías, el uso regular de antibióticos, inhaladores y medicamentos para el asma la sinusitis y la inhabilidad para llevar a cabo actividades sencillas. María es un caso representativo de lo que conocemos como “la marcha alérgica” que conlleva el desarrollo de inflamación crónica en las vías respiratorias.

Dos factores ambientales han emergido como importantes en el desarrollo, la persistencia y, posiblemente, la severidad de la inflamación crónica respiratoria. Estos son los alergenos (o substancias que producen alergias) y las infecciones virales respiratorias (especialmente RSV-virus sincitial respiratorio, el rinovirus y el virus de la influenza), que pueden interaccionar en aquellas personas susceptibles y en determinados periodos críticos de la vida de una persona, y contribuir a las complicaciones de la enfermedad.

Las interacciones entre la genética y el ambiente son importantes en la expresión de esta condición.

No todas las personas que padecen estos síntomas tienen alergia, pero en este tipo de paciente es una necesidad considerar esta posibilidad. El beneficio de establecer un diagnostico preciso es fundamental al implantar medidas preventivas tempranamente y delinear futuro tratamiento

La atopia, o la capacidad de desarrollar una reacción alérgica mediada por la producción de IgE a anfígenos ambientales comunes, es el factor hereditario más importante. En algunas familias existe la propensidad a desarrollar alergia, lo que se conoce como “taras familiares” y lo que nos lleva a afirmar que se hereda la condición.

Algunos estudios han comprobado que la exposición a los ácaros del polvo casero y a cucarachas temprano en la vida, con una propensidad hereditaria, se relaciona a una alta prevalencia de sensitizacion y el subsiguiente desarrollo de inflamación respiratoria y asma. De igual forma la persistencia de exposición promueve más inflamación y la exacerbación de síntomas.

La influencia de las infecciones virales respiratorias depende de cierta manera en las interacciones con el componente atopico. El estado atópico, o alérgico, puede influenciar la respuesta de las vías respiratorias a los virus, y los virus, de igual forma, pueden influenciar el desarrollo de la hipersensibilidad alérgica.

Otros factores como el humo de cigarrillo (inclusive la exposición in útero durante el embarazo), la contaminación ambiental (ozono y ejercicio en lugares abiertos), la dieta y el bajo consumo de antioxidantes y la obesidad (debido a generación de factores pro inflamatorios) también pueden contribuir a la génesis de esta enfermedad.

En aquellas familias donde se identifica un componente alérgico debemos de hacer lo posible por,

Promover la lactancia por lo menos 8 meses.
Evitar la exposición a humo de cigarrillo en todo momento, incluyéndole el periodo de embarazo
Reducir la exposición, lo más posible, al polvo casero, hongos, mascotas y alimentos, entre otros
Mantener baja la humedad ambiental y una buena ventilación en los espacios cerrados como residencias, escuelas y lugares de trabajo
Usar un acercamiento clínico comprensivo y multifacético que incluya la prevención en el ambiente de la escuela y del trabajo (las intervenciones aisladas no funcionan muy bien)
No ejercitarse al aire libre cuando hay evidencia de alta contaminación ambiental (como hongos y polen) o de otros irritantes no específicos (como polvos volcánicos y del Sahara)
En adultos, evitar los medicamentos cardiovasculares bloqueadores beta adrenérgicos y bloqueadores de calcio en pacientes con afecciones respiratorias crónicas
Evitar comidas que contengan sulfitos
Evitar la obesidad, comenzando en la infancia
Vacunarse contra el virus de influenza, incluyendo la población pediátrica y en algunos casos, contra el virus respiratorio sincitial
El médico primario debe de atender la posibilidad y descartar que existan otras condiciones que frecuentemente se asocian a infecciones crónicas respiratorias como anormalidades anatómicas de las vías respiratorias, tumores, pólipos nasales, intolerancia a la aspirina, fibrosis quística, síndromes de cilio inmóvil e inmunodeficiencias, específica, y muy especialmente, deficiencias de anticuerpos protectivos. En Puerto Rico, esta última posibilidad no se está atendiendo apropiadamente

En aquellos pacientes que tienen síntomas respiratorios crónicos, los médicos deben de evaluar el rol potencial de los alergenos, o las alergias. Por tal razón se aconseja:

Utilizar el historial para identificar los alergenos que puedan estar ocasionando los síntomas clínicos
Usar las pruebas de piel de alergias u otros métodos como el RAST (prueba de sangre que determina alergias especificas) para determinar la sensibilidad alérgica.
Evaluar el resultado de las pruebas en el contexto clínico del paciente. Es decir, ¿cual es la relevancia de las pruebas de alergia con los síntomas del paciente?
Además, en las Guias de Asma, el Panel de Expertos, en su informe del 2007, recomienda que la inmunoterapia específica (vacunas de alergia), debe de considerarse en aquellos pacientes que tengan asma persistente, si existe la evidencia de una relación entre síntomas y exposición a alergenos que el paciente sea sensitivo.

El estado de conocimiento actual ha permitido que las diferentes estrategias terapéuticas preventivas permitan a los pacientes disminuir complicaciones producidas por la inflamación crónica y de tal forma, participar en actividades cotidianas y reducir el consumo de medicamentos. A medida que continuamos definiendo y aprendiendo sobre los mecanismos de la enfermedad, los diferentes tipos de manifestaciones de la condición y la genética, noveles formas de tratamiento se desarrollaran y estarán disponibles para asegurar un control adecuado y, posiblemente, revertir o hasta prevenir el proceso inflamatorio evitando complicaciones y permitiendo una calidad de vida superior.

Para información adicional pueden acceder el portal de la Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas en,

http://www.alergiaspr.org

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  • 2 years ago · Reply

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  • 2 years ago · Reply

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  • 2 years ago · Reply

    Küchenschabe, wir haben selber schon in so einem Buch geschmökert, sind aber auf nix eindeutiges gemeomen.Elink, ich gebe das Kompliment gerne an P. weiter, denn er ist hier wieder mal der, der die kleinen, feinen Details und die Lichtstimmung so gut eingefangen hat.Micha, schön, wenn man so eine stimmung auch mit nachhause nehmen kann, gell 🙂

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